..."¡Ya sé, hagamos un trato!" -dijo el Diablo.
- "¡No, no y no, no quiero!"-dijo el hombre de los ojos saltones.
- "De acuerdo, hagamos un trato" -dijo el hombre de la boca grande.
Y en un santiamén, en el jardín del hombre de la boca grande florecieron mil flores distintas.
El hombre de los ojos saltones era tan pobre que se moría de hambre y ya no sabía qué hacer.
En cambio, el hombre de la boca grande se pasaba los días riendo, feliz y contento y saciaba su apetito con las deliciosas frutas de su jardín.
Por eso, no sé percató de que el jardín empezaba a morirse. Cuando quiso darse cuenta, ya era tarde y el hombre de la boca grande no pudo hacer más que sollozar en un jardín cuyos árboles y flores estaban marchitos.
- “No debería haber hecho un trato con el diablo” se decía.
El hombre de los ojos saltones, por su parte, se moría de hambre. Sus enormes ojos vertían lágrimones sin descanso.
- "Ojalá hubiese aceptado aquel trato" -pensaba.
...- "¡Ya sé, hagamos un trato!" -dijo el Diablo.
Atte: Jakub Farobek.

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